
Esta imagen podría hasta considerarla hasta simpática. Podría llegar a imaginarme a la baronesa Thatcher gastándole la broma de la foto a François Mitterrand o a los sindicatos.
Pero esta otra definitivamente es un atentado contra el buen gusto, y me ha quitado hasta las ganas de volver a beber una taza de té.

La campaña está causando alguna controversia en el Reino Unido porque algunos la consideran ofensiva, y otros no la asocian a la compañía Eurostar. Algunas personas han llegado a creer que se trataba de un anuncio de cervezas o de algún diurético.
¿No habría sido más efectivo contratar a Mr. Bean?