Marta Luisa ha sido contratada por la empresa Gyro para que el fin de semana pasado leyera unos cuentos eróticos durante una fiesta de Navidad. Por tan poco principesca tarea ha cobrado la suma de 4.300 euros.
La princesa -que no tiene en cuenta que es la cuarta en la línea de sucesión- dice tener la capacidad de hablar con los ángeles, y además escribe cuentos para niños. Está casada con un "escritor" que al parecer escribe poco y vende menos aún. Tal vez allí radique la razón por la cual la princesa tiene que hacer "cualquier cosa" para pagar las cuentas.

Algunos consideran que Marta Luisa “ha cruzado a línea de lo que se le permite hacer en la escena comercial”. Y el público la acusa de comportarse más como una mujer de negocios que como un miembro de la familia real.
Razón no les falta.
¿Alguien podría imaginarse a las infantas Elena o Cristina haciendo algo parecido?
Desde luego que no. En España, al menos nuestra monarquía es digna.